Abrigo de la Solana V

Bienes de Interés Cultural (BIC)
Monumento

El Abrigo de la Solana V, ubicado en la comunidad autónoma de Andalucía, en la provincia de Córdoba, es un notable ejemplo de arte rupestre que se integra en el patrimonio cultural español. Este bien ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde el 25 de junio de 1985, un estatus que destaca su importancia histórica y cultural. La declaración fue formalizada mediante una resolución que se publicó en el boletín oficial el 29 de junio de ese mismo año.

Situado en el municipio de Priego de Córdoba, el Abrigo de la Solana V se erige como un testimonio de las prácticas culturales de las poblaciones que habitaron esta región en tiempos pasados. El sitio, que forma parte de un conjunto de cuevas que resguardan manifestaciones artísticas, revela un legado que se remonta a siglos atrás. Los restos hallados en este lugar, en conjunto con otros elementos asociados, conforman un escenario que invita a reflexionar sobre las vidas y creencias de aquellos que dejaron su huella en las paredes de la cueva.

La relevancia del Abrigo de la Solana V trasciende su belleza estética; se convierte en un punto focal para entender el arte rupestre en Andalucía y, por extensión, en el resto de España. Según el Código Civil, los bienes inmuebles son considerados aquellos que, aunque puedan ser separados, forman un todo perfecto en su entorno. Esta definición se aplica con precisión al Abrigo de la Solana V, donde la obra artística y su contexto se entrelazan para ofrecer una experiencia cultural enriquecedora.

El reconocimiento de este tipo de bienes como monumentos y su inclusión en la categoría de Bienes de Interés Cultural, se fundamenta en la Ley 16/1985, que establece las bases para la protección del patrimonio cultural español. En este marco, el Abrigo de la Solana V no solo es un lugar de interés arqueológico, sino que también se configura como un espacio de aprendizaje y conexión con el pasado.

En conclusión, el Abrigo de la Solana V no solo representa un valor histórico, sino que también es un recordatorio de la diversidad cultural que ha caracterizado a la región a lo largo de los siglos. Su declaración como Bien de Interés Cultural asegura que este legado perdure y sea accesible para futuras generaciones, promoviendo así un mayor conocimiento y aprecio por la riqueza cultural de Andalucía.