Argantìn II

Bienes de Interés Cultural (BIC)
Monumento

En la provincia de Huesca, dentro de la comunidad autónoma de Aragón, se encuentra Argantìn II, un destacado monumento que ha sido designado como Bien de Interés Cultural (BIC). Este sitio, ubicado en el municipio de Colungo, específicamente en la entidad singular del mismo nombre, es reconocido por su relevancia histórica y cultural, datando su declaración oficial el 15 de noviembre de 1996.

Argantìn II se distingue por su naturaleza como cuevas con arte rupestre, una manifestación artística prehistórica que ha sido preservada y protegida bajo la ley española. Este conjunto de cuevas no solo constituye un monumento en sí mismo, sino que también representa un testimonio invaluable de la antigua cultura que habitó esta región. La fecha de declaración oficial, el 29 de junio de 1985, resalta su importancia dentro del patrimonio cultural español, asegurando su conservación y estudio continuo.

Según la legislación vigente, los bienes inmuebles como Argantìn II son considerados parte integral del Patrimonio Cultural Español, clasificándose específicamente como monumentos debido a su valor histórico y arqueológico. Esta clasificación no solo reconoce su importancia cultural sino que también implica responsabilidades específicas en términos de conservación y gestión por parte de las autoridades competentes.

Argantìn II se convierte así en un punto de referencia no solo para los estudiosos del arte rupestre y la arqueología, sino también para aquellos interesados en comprender la evolución cultural y la vida de las comunidades prehistóricas en la región de Aragón. Su ubicación en el municipio de Colungo subraya la conexión entre el patrimonio cultural y su entorno geográfico, enriqueciendo el paisaje cultural de esta parte de España.

En resumen, Argantìn II no solo representa un monumento singular en Aragón, sino también un ejemplo vivo del compromiso de España con la preservación y difusión de su legado cultural más profundo. Su declaración como Bien de Interés Cultural no solo protege su integridad física, sino que también asegura su legado para las generaciones futuras, promoviendo el entendimiento y la apreciación de nuestras raíces históricas comunes.