En el corazón de la provincia de Burgos, dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León, se encuentra el Complejo Arqueológico de Roa de Duero. Este sitio ha sido reconocido como un Bien de Interés Cultural (BIC), bajo la clasificación específica de Zona Arqueológica, conforme a la legislación española.
El proceso que llevó a la declaración de este complejo comenzó el 23 de agosto de 1988, siendo formalmente declarado el 25 de agosto de 1993, según consta en el Registro BIC de inmuebles con el código (R.I.) - 55 - 0000230 - 00000. Esta designación es un testimonio de su valor histórico y cultural, respaldado por la Ley 16/1985 que define los Bienes Inmuebles integrantes del Patrimonio Cultural Español.
El Complejo Arqueológico de Roa de Duero abarca una serie de elementos que son considerados parte consustancial con los edificios históricos y su entorno. Esto incluye elementos que, aunque separables, forman un todo significativo y están protegidos para su preservación y posible uso en contextos distintos a su función original.
Roa, como municipio, se divide en varias entidades singulares, siendo una de ellas el núcleo principal donde se localiza este complejo arqueológico. Su importancia radica no solo en la evidencia arqueológica que alberga, sino también en su contribución al entendimiento de la historia local y regional de Burgos. Este lugar no solo es un vestigio del pasado, sino un testimonio vivo que conecta el presente con sus raíces históricas profundas.
El reconocimiento como Zona Arqueológica y su inclusión en el catálogo de Bienes de Interés Cultural subrayan el compromiso de preservar y estudiar este patrimonio para las generaciones futuras. Cada descubrimiento y hallazgo en el Complejo Arqueológico de Roa de Duero enriquece nuestro entendimiento del pasado y fortalece nuestro compromiso con la conservación del legado cultural de Castilla y León.