El Abrigo de la Creu es un notable ejemplo del patrimonio cultural de la Comunitat Valenciana, ubicado en el municipio de Ontinyent, dentro de la provincia de Valencia. Este sitio ha sido clasificado como Monumento y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), una distinción que resalta su importancia histórica y cultural en la región. Su declaración se formalizó el 9 de junio de 1997, aunque ya contaba con un boletín de declaración previo desde el 29 de junio de 1985.
Este bien inmueble se encuadra en la categoría de cuevas y arte rupestre, reflejando una conexión profunda con la historia humana de la zona. Según el artículo 334 del Código Civil, los bienes inmuebles incluyen aquellos elementos que son parte integral de un edificio y su entorno. En este contexto, el Abrigo de la Creu no solo representa un espacio físico, sino también una manifestación de las prácticas culturales y artísticas de las comunidades que habitaron la región en el pasado.
La relevancia del Abrigo de la Creu trasciende su función como monumento, ya que también forma parte de un conjunto más amplio de bienes culturales que componen el patrimonio español. En este sentido, los bienes inmuebles pueden ser clasificados de diversas maneras: monumentos, jardines históricos, conjuntos históricos, sitios históricos y zonas arqueológicas. La inclusión del Abrigo de la Creu en esta lista subraya su estatus como un sitio de interés cultural y su valor en el estudio de la historia local y nacional.
El reconocimiento del Abrigo de la Creu como Bien de Interés Cultural implica una serie de disposiciones y protecciones legales que buscan preservar su integridad y fomentar su estudio. Esta protección asegura que las futuras generaciones puedan acceder a este patrimonio, comprendiendo no solo su valor histórico, sino también su importancia para la identidad cultural de la comunidad.
El Abrigo de la Creu se erige, por tanto, como un testimonio significativo del pasado, invitando a investigadores, historiadores y al público en general a explorar su riqueza cultural. Su conservación y estudio son esenciales para mantener viva la memoria de las tradiciones que han dado forma a la sociedad actual en Ontinyent y en la Comunitat Valenciana.