En el corazón de Markina-Xemein, un tranquilo municipio de la provincia de Vizcaya en la comunidad autónoma del País Vasco, se erige imponente la Colegiata de Santa María de Cenaría. Este monumento, cuya importancia histórica y cultural fue reconocida oficialmente el 13 de agosto de 1948, ostenta el título de Bien de Interés Cultural (BIC), según lo estipulado en el Registro de Bienes Inmuebles.
La Colegiata de Santa María de Cenaría no solo destaca por su estatus legal como monumento protegido, sino también por su significativa contribución al patrimonio cultural español. Como parte del conjunto de bienes integrados en el Patrimonio Cultural, este monumento se distingue por su arquitectura y su papel como centro de relevancia histórica en la región.
Según la Ley 16/1985, los bienes inmuebles que forman parte del patrimonio cultural español pueden incluir monumentos, jardines históricos, conjuntos históricos, sitios históricos o zonas arqueológicas. En el caso específico de la Colegiata de Santa María de Cenaría, su clasificación como monumento resalta su singularidad arquitectónica y su valor histórico, que se remonta a fechas antiguas y que se refleja en cada detalle de su estructura.
Markina-Xemein, el municipio que alberga a esta joya del patrimonio cultural vasco, es un ejemplo vivo de la integración entre la historia y la comunidad local. La Colegiata de Santa María de Cenaría no solo representa un símbolo de identidad para los habitantes de la región, sino que también atrae a visitantes y estudiosos interesados en explorar su rica historia y su importancia en el contexto cultural más amplio del país.
En resumen, la Colegiata de Santa María de Cenaría no solo es un monumento arquitectónico protegido, sino también un testimonio vivo del pasado que continúa enriqueciendo el presente cultural de Markina-Xemein y sus alrededores. Su declaración como Bien de Interés Cultural subraya su valor tanto para la comunidad local como para el patrimonio nacional de España.