En el corazón de la provincia de Granada, dentro de la comunidad autónoma de Andalucía, se encuentra un tesoro histórico que perdura como testigo del pasado romano: el Alfar Romano de la Cartuja de Granada. Este sitio ha sido consagrado como Monumento y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), según la normativa española que protege y promueve el patrimonio cultural.
La historia de este alfar se remonta a tiempos antiguos, marcados por la habilidad artesanal y la destreza técnica de los artífices romanos. Ubicado en el municipio de Granada, específicamente en su entidad singular, este lugar ha sido meticulosamente conservado para preservar su valor histórico y cultural.
El reconocimiento oficial como BIC fue otorgado el 16 de octubre de 1969, con la publicación correspondiente en el boletín oficial el 28 de octubre del mismo año. Esta designación subraya la importancia del Alfar Romano de la Cartuja de Granada dentro del panorama cultural de la región y del país en general.
Los Bienes de Interés Cultural, como este alfar, abarcan una variedad de categorías que incluyen monumentos, jardines históricos, conjuntos históricos, sitios históricos y zonas arqueológicas. Cada una de estas categorías refleja un compromiso con la conservación y la promoción de elementos que son fundamentales para entender nuestra historia colectiva.
En resumen, el Alfar Romano de la Cartuja de Granada no solo es un ejemplo destacado de la arqueología industrial romana en la península ibérica, sino también un símbolo del esfuerzo continuo por preservar y valorar nuestro patrimonio cultural común. Su ubicación estratégica en Granada lo convierte en un punto de interés cultural de primer orden, atrayendo a visitantes y estudiosos interesados en explorar las raíces históricas de esta vibrante ciudad andaluza.
