En el corazón de la provincia de Granada, en la comunidad autónoma de Andalucía, se encuentra el Abrigo del Cortijo de Pitar Alto. Este sitio singular, ubicado en el municipio de Moclín, ha sido reconocido como un Monumento y declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Su historia se remonta a décadas atrás, con su incoación oficial datada el 22 de abril de 1949, seguida de su declaración el 25 de junio de 1985.
El Abrigo del Cortijo de Pitar Alto es más que un simple refugio: es un testimonio vivo del arte rupestre en la región. Este tipo de manifestaciones culturales son consideradas parte integrante del Patrimonio Cultural Español, protegido bajo la ley que ampara los Bienes de Interés Cultural. Según la legislación vigente, los bienes inmuebles como este abrigo, que forman parte inseparable de su entorno original, merecen una protección especial para asegurar su conservación y disfrute por las generaciones futuras.
Moclín, el municipio que alberga este tesoro arqueológico, es conocido por su rica historia y por ser un punto de encuentro de diversas culturas a lo largo de los siglos. El entorno natural que rodea al Abrigo del Cortijo de Pitar Alto añade un valor adicional, proporcionando un marco único que realza su significado histórico y cultural.
Cada visita a este monumento es una oportunidad para sumergirse en la prehistoria de la región, explorando los vestigios de las civilizaciones que dejaron su marca en estas paredes rocosas. La declaración como Bien de Interés Cultural no solo reconoce su importancia local, sino que también lo sitúa en el contexto nacional e internacional como un lugar de interés arqueológico de primer orden.
En resumen, el Abrigo del Cortijo de Pitar Alto es mucho más que un lugar geográfico; es un testimonio tangible de la creatividad y la historia humanas, un patrimonio que nos conecta con nuestro pasado ancestral y nos invita a reflexionar sobre nuestro legado cultural común.
