En el interior de la isla de Gran Canaria, dentro del municipio de San Bartolomé de Tirajana, se encuentra un enclave de notable valor histórico y arqueológico conocido como el Barranco de Fataga-Barranco de los Vicentes. Este sitio ha sido catalogado como Zona Arqueológica y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), conforme a la legislación española.
La designación de Barranco de Fataga-Barranco de los Vicentes como BIC implica su reconocimiento y protección especial, asegurando la preservación de su patrimonio cultural para las generaciones futuras. Este estatus legal contempla diversos tipos de bienes inmuebles que, según el artículo 334 del Código Civil, incluyen no solo estructuras físicas como edificaciones, sino también elementos que, aunque separables, son esenciales para la integridad del conjunto arquitectónico o cultural.
El proceso de declaración como BIC conlleva una incoación formal, en este caso datada el 27 de enero de 1989, que marca el inicio de su reconocimiento oficial y protección jurídica. Este registro forma parte de las medidas adoptadas para salvaguardar los valores históricos y arqueológicos que el Barranco de Fataga-Barranco de los Vicentes representa dentro del contexto canario.
Ubicado específicamente en el núcleo de Tunte, dentro del municipio de San Bartolomé de Tirajana y la provincia de Las Palmas, este enclave no solo constituye un testimonio físico del pasado, sino también un recurso invaluable para el estudio y la comprensión de la historia de la isla de Gran Canaria. La delimitación precisa de su área como Zona Arqueológica subraya su importancia como lugar de interés cultural y científico.
En conclusión, el Barranco de Fataga-Barranco de los Vicentes destaca no solo por su belleza natural, sino por su significado histórico y su estatus legal como Bien de Interés Cultural. Este reconocimiento asegura su conservación y accesibilidad para las generaciones venideras, reafirmando su papel crucial en el patrimonio cultural de Canarias y de España en su conjunto.
