En el corazón de Cantabria, específicamente en el municipio de Los Corrales de Buelna, se encuentra un testimonio vivo del pasado: la Calzada Romana del Valle del Besaya. Este antiguo camino, meticulosamente construido por manos romanas hace siglos, ha sido reconocido y protegido como un Bien de Interés Cultural (BIC), clasificado además como Zona Arqueológica. Su importancia histórica y su integración en el Patrimonio Cultural Español están firmemente establecidas, respaldadas por su declaración oficial en el año 2002 a través de un decreto específico.
La Calzada Romana del Valle del Besaya no solo representa una infraestructura de ingeniería notable de la época romana, sino también un vínculo tangible con el pasado que aún perdura en el paisaje cántabro. Su inclusión en el registro de Bienes de Interés Cultural garantiza su protección legal y su preservación para las generaciones futuras, cumpliendo así con la legislación española que salvaguarda los monumentos históricos y arqueológicos de significación nacional.
Localizada en Las Caldas de Besaya, una entidad singular dentro del municipio de Los Corrales de Buelna, la calzada no solo es un vestigio físico del pasado, sino un testimonio de la ingeniería y la planificación urbanística romana que transformó y conectó regiones a lo largo de su extenso imperio. Su diseño y construcción reflejan tanto la habilidad técnica como la importancia estratégica que tenía para los romanos en su red de comunicaciones y transporte.
La declaración de la Calzada Romana del Valle del Besaya como Zona Arqueológica subraya su valor cultural y su contribución al entendimiento de la historia local y regional. Este reconocimiento oficial no solo protege sus restos físicos, sino que también promueve la investigación y la divulgación de su importancia histórica, permitiendo así que el público y los especialistas continúen explorando y apreciando su legado a través del tiempo.
En resumen, la Calzada Romana del Valle del Besaya, con su estatus como Bien de Interés Cultural y su ubicación en un entorno de notable relevancia histórica y geográfica en Cantabria, representa un vínculo tangible con el pasado romano de España. Su preservación y estudio son fundamentales para mantener viva la conexión entre las generaciones actuales y la rica herencia cultural que nos ha sido legada desde tiempos antiguos.
