Abrigo de los Cortijos

Bienes de Interés Cultural (BIC)
Monumento

En el corazón de Castilla-La Mancha, específicamente en la provincia de Albacete, se encuentra un tesoro histórico de valor incalculable: el Abrigo de los Cortijos. Situado en el municipio de Hellín, este sitio ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural (BIC) por su relevancia arqueológica y artística.

El Abrigo de los Cortijos fue declarado Monumento el 17 de febrero de 1997, aunque su importancia como arte rupestre se remonta mucho antes. Este lugar no solo es un testimonio tangible del pasado humano en la región, sino también un reflejo de la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, que protege y conserva los bienes inmuebles de valor cultural.

Este sitio específico, caracterizado por sus cuevas y pinturas rupestres, ha sido objeto de estudios y excavaciones que han revelado detalles sobre la vida prehistórica en la zona. Sus pinturas, que datan de tiempos ancestrales, ofrecen insights sobre las creencias, técnicas y hábitos de las culturas que habitaron la región hace milenios.

La declaración como BIC asegura que el Abrigo de los Cortijos sea preservado para las generaciones futuras, garantizando su integridad física y protegiéndolo de cualquier amenaza que pueda comprometer su valor histórico. Este reconocimiento también implica la regulación de su acceso y uso, asegurando que se conserve en condiciones óptimas para su estudio y disfrute por parte del público interesado en la historia y el arte rupestre.

En resumen, el Abrigo de los Cortijos no solo es un monumento físico, sino un vínculo tangible con nuestro pasado prehistórico, cuya importancia trasciende las fronteras de Hellín y Albacete, posicionándose como un patrimonio cultural de relevancia nacional e internacional. Su conservación y estudio continúan siendo pilares fundamentales en la arqueología y la preservación del patrimonio español.