En la apacible localidad de Alange, ubicada en la provincia de Badajoz, Extremadura, se erigen los venerables Baños Romanos. Este monumental complejo, fechado en una época ancestral, ha sido consagrado como Bien de Interés Cultural (BIC) desde el lejano 3 de junio de 1931, fecha en que su valor histórico fue formalmente reconocido y protegido por las autoridades competentes.
Los Baños Romanos de Alange representan un vestigio singular de la arquitectura y las prácticas termales romanas en la península ibérica. Este sitio arqueológico, meticulosamente conservado, es un testimonio vivo del legado cultural que perdura en la región. Su estructura, conformada por varias estancias destinadas al baño y la relajación, evidencia la sofisticación y la ingeniería que caracterizaban a las construcciones de la antigua Roma.
Como monumento declarado, los Baños Romanos no solo son un símbolo de la riqueza histórica de Alange, sino también un punto de interés para estudiosos y visitantes que desean explorar el pasado de la región. Desde sus cimientos hasta sus intrincados detalles arquitectónicos, cada elemento de este complejo arqueológico ofrece una ventana al modo de vida de los habitantes de la antigua Lusitania romana.
El reconocimiento legal como BIC asegura la preservación continua de los Baños Romanos, garantizando que las generaciones futuras puedan apreciar y estudiar este patrimonio cultural inestimable. Esta distinción no solo protege su integridad física, sino que también subraya su importancia como recurso educativo y turístico para la comunidad local y más allá.
En resumen, los Baños Romanos de Alange son mucho más que un simple conjunto de ruinas antiguas; son un vínculo tangible con la historia de Extremadura y un monumento que enriquece el patrimonio cultural español. Su permanencia como BIC asegura que continúen siendo una fuente de inspiración y conocimiento para las generaciones venideras.
