Enclavada en la región de Extremadura, específicamente en la provincia de Cáceres, se encuentra un tesoro arquitectónico de notable valor histórico y cultural: la Casa del Conde. Ubicada dentro del municipio de Santa Cruz de la Sierra, esta distinguida edificación ha sido reconocida como Monumento y declarada Bien de Interés Cultural (BIC).
La historia de la Casa del Conde se remonta a tiempos antiguos, marcando su presencia desde que fue anotada preventivamente el 11 de marzo de 1990, con su inclusión oficial en el boletín de incoación el 30 de abril de 1991. Este reconocimiento legal y cultural se fundamenta en la Ley 16/1985, la cual define los bienes inmuebles como aquellos que, según el artículo 334 del Código Civil español, están íntimamente ligados a los edificios, formando parte esencial de los mismos o de su entorno, incluso si pudieran separarse y aplicarse a otros usos.
Dentro del marco de protección del Patrimonio Cultural Español, la Casa del Conde se incluye entre los Monumentos, una categoría que abarca estructuras de singular importancia histórica y arquitectónica. Este reconocimiento no solo subraya su valor estético y arquitectónico, sino también su papel en la preservación de la identidad cultural de la región.
Es fundamental diferenciar entre la entidad singular de Santa Cruz de la Sierra y el municipio homónimo, pues mientras este último engloba diversas entidades, Santa Cruz de la Sierra se distingue como un núcleo poblacional singular dentro de dicho marco administrativo. Este contexto geográfico y administrativo es crucial para comprender el contexto y la relevancia histórica de la Casa del Conde, cuyo legado se mantiene vivo gracias a su inclusión como BIC.
En resumen, la Casa del Conde en Santa Cruz de la Sierra representa un ejemplo destacado del patrimonio cultural de Extremadura, un monumento que no solo es testigo de la historia, sino también un símbolo de la riqueza arquitectónica y cultural de la región.
