En el corazón de Galicia, en la provincia de Lugo, se erige un testimonio venerable de la historia y la arquitectura medieval: el Castillo de Andrade. Situado en el municipio de Vilalba, específicamente en la entidad colectiva de Vilalba (Santa Maria), este imponente castillo ha sido reconocido con el más alto honor cultural en España, declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
El proceso que llevó al Castillo de Andrade a obtener esta distinción comenzó el 17 de octubre de 1994, y su designación fue oficializada en el boletín correspondiente el 5 de mayo de 1949. Esta fortaleza ha sido catalogada como Monumento, una categoría reservada para aquellos elementos del patrimonio español que poseen un valor excepcional desde el punto de vista histórico, artístico o cultural.
Según la Ley 16/1985, que regula la conservación del patrimonio histórico español, los bienes inmuebles como el Castillo de Andrade son aquellos que, por su integración en el entorno y su importancia histórica, deben ser protegidos y conservados para las generaciones futuras. Esta legislación reconoce la necesidad de salvaguardar no solo los edificios en sí, sino también aquellos elementos que, aunque no sean estructurales, forman parte inseparable de su historia y entorno.
El Castillo de Andrade, además de su valor como monumento individual, forma parte del paisaje cultural y histórico de Vilalba, contribuyendo a la identidad local y regional. Este tipo de reconocimientos no solo promueven la preservación física de los edificios, sino que también fomentan el conocimiento y la apreciación de la historia y el arte entre la comunidad y los visitantes.
En resumen, el Castillo de Andrade no solo es una fortaleza medieval notable por su arquitectura y ubicación estratégica, sino que también representa un compromiso continuo con la conservación y valorización del patrimonio cultural español. Su declaración como Bien de Interés Cultural subraya su importancia no solo para la localidad de Vilalba, sino también para toda Galicia y más allá, como un testimonio vivo de tiempos pasados que merece ser protegido y admirado por las generaciones presentes y futuras.
