En el corazón de Álava, dentro del municipio de Vitoria-Gasteiz, se encuentra Casa de Otalara, un monumento histórico de singular importancia cultural. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) el 17 de enero de 1964, con registro en el boletín oficial el 29 de febrero del mismo año, este inmueble representa un testimonio vivo del patrimonio arquitectónico vasco.
Ubicado específicamente en la entidad singular de Arechavaleta, Casa de Otalara destaca no solo por su antigüedad y belleza arquitectónica, sino también por su relevancia histórica en la región. Según la legislación española, los bienes inmuebles como este se incluyen en el Patrimonio Cultural y pueden ser designados como monumentos, jardines históricos, conjuntos históricos, sitios históricos o zonas arqueológicas, siempre que cumplan con los criterios específicos de conservación y valor cultural.
La distinción de Casa de Otalara como monumento subraya su condición de estructura integral del entorno urbano, constituyendo un elemento indivisible del paisaje cultural de Álava. Este reconocimiento legal garantiza su preservación y protección, asegurando que las generaciones futuras puedan apreciar y estudiar esta pieza clave de la historia local.
En resumen, Casa de Otalara representa un vínculo tangible con el pasado de Vitoria-Gasteiz y el País Vasco en su conjunto, destacando como un ejemplo destacado de la arquitectura y el patrimonio cultural que define la identidad de la región.
